Anchoas del Cantábrico Olasagasti

Anchoas del Cantábrico Olasagasti

Por sus anchoas del Cantábrico, Olasagasti siente una debilidad especial. Es natural, pasa varios meses madurando con ellos antes de llegar a nuestra mesa. La pescan con artes tradicionales cada primavera, cuando está en su mejor momento, y la elaboran con esmero, a la manera tradicional, poniéndole tanto mimo como si su propio abuelo les estuviera observando. Si la has probado, lo sabes: él estaría orgulloso.

Después de que la anchoa haya permanecido meses y meses prensada con sal, ha llegado a su punto de maduración y ya está lista para elaborar los filetes que te hacen levitar. Cogen una anchoa, la lavan bien, separan los filetes y los limpian con trapo; Eliminan las espinas, los restos de piel y de sal; Los recortan y los introducen en capas dentro de las latas. Este trabajo lo hacemos a mano, anchoa por anchoa, filete a filete. Una vez dentro de la lata se dosifica el aceite, se cierra la lata y está lista para su consumo.

Los filetes de anchoa en aceite son semiconserva por lo que deben guardarse en un lugar fresco.

El origen de Olasagasti hunde sus raíces en dos mares, Cantábrico y Mediterráneo. Una historia que comienza a finales del siglo XIX, cuando el nonno Salvatore Orlando puso por primera vez sus pies en las costas de Getaria, en Gipuzkoa, enviado por su padre desde su Sicilia natal. Fue uno de los pioneros italianos que introdujeron las técnicas de salazón milenarias en las costas cantábricas, donde aún no se conocían.

Del matrimonio de Salvatore con una vasca, Simona Olasagasti, nacieron seis hijos y diversas empresas, cuyos productos se distribuían ya entonces por Italia a través de empresas familiares establecidas allá. Hoy es Matteo Orlando, nieto de Salvatore y Simona, quien dirige la fábrica de Markina, Bizkaia, conservando una tradición centenaria con el apellido de su abuela por bandera.

45gr.

4,95

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